En la pasiflora, todo es hipnótico: esa geometría perfecta, ese brillo inesperado en el corazón de la flor. La Sortija Pasiflora se inspira en ella. Siete circonitas blancas, engastadas en grano sobre una placa hexagonal chapada en oro de 3 micras, capturan la luz y no la sueltan. Una sortija atemporal, para llevar como anillo meñique o en cualquier dedo, para no quitársela nunca más.